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ELEGGUÁ

Orisha Mayor. Hijo de Obatalá y Yenmú. Se identifica con el Santo Niño de
Atocha, San Roque, San Antonio de Padua y el Anima Sola. Posee las llaves
del destino. Es el dueño de los caminos, las encrucijadas y las puertas.
Vigía perpetuo, simboliza el destino incierto, el principio y fin de todas
las cosas. Portero del monte y la sabana. Es uno de los guerreros. Este
orisha que siempre está al acecho, porque es el espía de los dioses, es el
primero al que se saluda y se le pide permiso para cualquier ceremonia. Es
también el primero que come y bebe en los ritos de todos los orishas. (Según
otro criterio es el primero a quien se le ofrenda, pero en realidad comen
primero Oggún, porque el cuchillo que lo representa es quien primero entra
en contacto con la sangre del animal sacrificado, después Orisha Oko, que es
la tierra donde se derrama la sangre). Es una deidad susceptible pero a la
vez juguetón. Lo mismo salva que mata. Artero y sanguinario. Fuma tabaco y
lleva sombrero de yarey y un garabato en su mano. Por ser goloso se gana su
favor ofrendándole caramelos. También le gustan los papalotes, los trompos,
los pitos y otros juguetes. Sus comidas son: maíz tostado, pollo, ratón (que
es su mensajero), jutía, chivo macho chiquito o mamón, jicotea, grillo, opé
y obi. En Regla de Ocha no se le puede dar paloma porque le tuerce el
destino a quien lo hace, aunque en Regla de Ifá si se le hace esta ofrenda.
Habla por cocos y caracoles, siendo sus oddún en el diloggún el 1 (Okanasorde),
3 (Oggundá), 7 (Oddí) y 11 (Ojuani), pero también monta a sus hijos hombres
y mujeres. Sus colores son el rojo y el negro. El primero representa sangre
y el segundo muerte, dolor, tristeza. Este orisha posee 21 avatares . Sus
collares son de matipó de cuentas rojas y negras alternadas.
Avatares de Elegguá
Los avatares o caminos de Elegguá son 21, en los que recibe el nombre de
Eshu). Algunos de ellos como Akileyó, Alayikí, Eshu-bi y Eshu-beleké, son
niños. Aunque existen más de 100 Eshu, y existen distintas versiones sobre
sus caminos o avatares, los más reconocidos son: 1) Eshu-aku-boró. Avatar de
la vida y la muerte. 2) Eshu-Alayikí. (Bara Alá Ayikí Agogó) Avatar de lo
inesperado. El que es capaz de matar a su mejor amigo. En esta manifestación
el santo es más glotón y rumbero, adicto al aguardiente y dado al engaño. En
una ocasión hizo aparecer a su amigo Osún como culpable del robo de un
chivo. Este camino nace en la letra de Ifá Oggundá-Iroso. 3) Eshu-Latieye.
Por este avatar, todo lo que se haga, bueno o malo, siempre triunfa. 4) Eshu-bi.
(Eshu-Bí-Biribí) Avatar que recibe el nombre de rey de las maldades. Es jefe
o guia de los Jimaguas. Es muy dócil. Siempre está en las esquinas de las
calles, lugar donde vive. Pendenciero y malvado. Provoca todo tipo de
accidente. 5) Elegguá-laroyé. (Eshu Alaroyé o Loroyé) Reside en cazuela de
barro situada detrás de la puerta de la calle. Es muy amigo de Oshún, a
quien ayuda en los trabajos con fines amorosos. Le gustan los dulces y es
amante del baile y el dinero. Bebe aguardiente de maíz y fuma. Burlón,
malicioso y malcriado, anda siempre junto a Oggún y Oshosi por ser guerrero.
Se le representa en piedra porosa. También trabaja para Ifá, porque lo sabe
y lo ve todo y le advierte de los peligros. Se cuenta que en una ocasión le
salvó la vida a Orula. 6) Eshu-ilé-Oloyá (Eshu Kaloya, Ilé Aloyá). Vive y
deambula por mercados y plazas, haciendo trampas y maldades. Se le considera
protector de los negociantes. 7) Eshu-Agguére. Acostumbra a vivir en la
soledad en y en las cimas de las lomas. 8) Eshu-Laggwana (Eshu-Obanigwanna,
Bara Alaggwana, Alagbawanna). Jefe de los eggúns, a quienes dirige con un
látigo. Gusta de la manigua, donde reside, aunque sale a caminar y se aposta
en las encrucijadas, donde mata con fuego o cuchillo. Le gusta la sangre, la
guerra y los pleitos, provocando todo tipo de desgracia. Ayudó a Babalú Ayé
cuando Obatalá lo castigó cuando quiso difundir la viruela, procurándole
entonces dos perros y llevándolo donde Orula y Shangó. Los bibijagueros son
suyos. 9) Eshu-Bokó. Reside en las sabanas y parajes solitarios del monte.
Es la representación del Anima Sola. Se identifica también con Satanás.
Sincretiza con San Bartolomé y su fiesta se celebra el 24 de agosto. 10)
Eshu-Ogguanilebbe. (Eshu Owagni Legbé) Vive en cualquier parte. Provoca
accidentes fatales, pleitos y guerras para que su amigo Oggún beba sangre.
La letra de Ifá que lo nombra lleva concentrados los 21 Elegguá. 11) Eshu-Baraiña.
(Eshu Obaraiñé, Okú Bara Iñé) Compañero y amigo de Osain, con quien siempre
anda junto. Amigo y aliado de Shangó. Muy ligado a Eshu-Bí. Nace en Ogbara
Meyi. 12) Eshu-Echeriké o Ayerú. (Echeriqué) Amigo de confianza de Osaín y
también de Orula orisha del cual es custodio. Tiene como características que
es revoltoso, tropieza con todos y atrae a las autoridades. Fuma en una
cachimba yerbas aromáticas. 13) Eshu-Añaguí. Jefe de todos los Elegguás de
Ifá. Es el más fino de todos los avatares de Elegguá. Posee en si mismo tres
caminos, en uno de los cuales aparece con dos caras. Vive dentro del coco
sabio y posee el aché de la vida, prosperidad y fertilidad. Se le reconoce
la paternidad de Elegguá como Eshu Alari Shene Yeyé (la madre). Cuando se
enoja es furioso como la tempestad. Se traslada montando remolinos. Vive en
la entrada de las sabanas y en el monte. Sabe curar con yerbas. Su imagen
lleva los 101 cauries lavados con omiero. En su tercer camino se le venera
en piedra laterítica y se le considera padre de todos los Eshu, pues según
un patakín, Orumbila Ni Agbomiregún, lo cortó en 200 piezas como castigo a
su vanidad y estas partes se transformaron en 200 Eshu que posteriormente se
multiplicaron. Por su jerarquía gobierna a los restantes Eshu, distribuye
sus funciones y les dá nombre. 14) Eshu-Elufé. Uno de los más viejos de
todos los Elegguá y uno de los jefes principales de esta legión. Vive
retirado en el patio de las casas, bien lejos del olor de las mujeres. Su
cara se esculpe en una piedra tosca con un cuello ancho que le sirve de base
dentro de una fuente de barro. Se lava con omiero. Delante de este orisha
nadie se puede desvestir ni hacer nada malo, ni proferir palabras obscenas,
pues es muy puritano. Se plantea que nunca tuvo mujer y que está kanchila
(herniado) colgándole los testículos hasta las rodillas. 15) Eshu-Alaleilú.
(Eshu Alá Le Ilú) Título de honor que ostenta Elegguá en las ciudades. Uno
de los más viejos y grandes avatares de Elegguá. Es awó (adivino) de gran
jerarquía. 16) Eshu-Olankí. (Olonkí) Vive en matojos y maniguas. Acompaña a
Akokocibiyá y a Osiká. 17) Eshu-Barakeño (Abalonké). Mantiene relaciones
comerciales con la muerte. Travieso todo lo trastorna y confunde. Es el más
pequeño de todos los Eshu. 18) Eshu-Osiká-Kakorobiye. Representan la pareja.
Les gusta mucho jugar con trompos y bolas de cristal porque es un Elegguá
niño. Fuma cigarros y es compañeros de Olanki. 19) Eshu-Osa Iká. También
juega con bolas de cristal, trompos y fuma cigarros. Todo lo revuelve o lo
vira al revés. Recibe su nombre de un Oddún de Ifá. 20) Eshu-Akókele Lebiyú
(Alaroyé Akabeliyú). Tropieza con todo lo que se encuentra. Atrae a la
policía, si no la busca el mismo cuando se irrita con el dueño de la casa,
porque es muy rencoroso. 21) Eshu-Agganiká. Con similares características al
anterior. Anda siempre junto con Laroyé, Kinkeyé, Akókelebiyú y Alalú.
Siempre anda a caballo blandiendo un machete. En su carga se le pone azogue.
Pataki
Un príncipe heredó el trono de su padre, que durante su vida gobernó
próspero y feliz. Cuando el príncipe comenzó a gobernar, un día encontró
detrás de la puerta de la calle un obi (coco), lo recogió y fue con él a ver
a un babalawo que le dijo que para gobernar con sabiduría y progreso debía
rendir adoración y respeto al obi. El príncipe así lo hizo durante un
tiempo, pero luego se envaneció y el obi fue olvidado, por lo que a él y su
pueblo sufrieron múltiples plagas y enfermedades. Murió y los ancianos se
reunieron llegando a la conclusión de que aquel obi que brillaba tenía
mágicos poderes y se le rindió culto desde entonces.
Olofi hizo una fiesta y todos los santos asistieron lujosamente ataviados y
con grandes presentes, menos Elegguá. Olofi preguntó por él, pues le tenía
gran afectado, ya que en una ocasión le curó de un dolor que ningún orisha
le había podido curar. Los orishas le dijeron que no había sido invitado.
Olofi se enojó y dijo que la fiesta no empezaba hasta que Elegguá no
llegara. Cuando este lo hizo, pobremente vestido, le regaló a Olofi un coco
(obi) que traía y que despedía una fuerte luz. Olofi enseñó a todos el
presente muy complacido. A partir de ese momento lo proclamó dueño y señor
de los caminos y decidió que estaría detrás de cada puerta y encrucijada,
así como sería el primero en comer y beber en cada fiesta de santo.
(Dios de los caminos y las encrucijadas). Olofi mandó a buscar a todos los
santos con Elegguá y él así lo hizo diciéndole a todos que asistieran, que
no lo agraviaran. Esa noche todos los orishas fueron lujosamente vestidos de
blanco y con sus prendas, menos Elegguá, que aunque también fue de blanco lo
hizo modestamente vestido. A cada orisha Olofi le entregó una calabaza que
estos recibieron con indiferencia. Cuando terminó la fiesta y se fueron,
iban arrojando las calabazas por el camino. Elegguá, que fue el último en
irse, vio las calabazas esparcidas por el camino y las fue recogiendo. Al
llegar a su casa su mujer le dijo que no había nada que cocinar, entonces le
entregó una de las calabazas. Cuando la picó resultó que estaba llena de
monedas de oro. Elegguá cogió todas las calabazas y fue a ver a Olofi, a
quien relató todo lo acontecido. Olofi, que lo escuchó pacientemente, le dió
a Elegguá todas las calabazas por ser buen hijo y lo designó como dueño de
los caminos y encrucijadas y le otorgó el privilegio de ser el primero en
comer y beber en las fiestas de santos. (este patakín en ocasiones se le
atribuye a otros orishas).
Receptaculo
La "sopera" donde se asienta Elegguá es una freidera de barro algo plana
conteniendo las otán del orisha y que están en dependencia del camino que
marque (piedra de loma, de río, de bosque, etc.) y deben tener aspecto
humanoide. Generalmente tienen tres cauris (caracoles) que representan los
ojos y la boca. Son situadas detrás de las puertas en contacto con el piso.
© Mansa Cholan
Publicado Sábado, Junio 11, 2005
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